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El poder de orar todos los días


Al igual que sucede con toda amistad, tu relación con Jesús se verá fortalecida si te comunicas con Él francamente y con frecuencia.  En realidad, esa es la esencia de la oración: comunicarse de corazón a corazón con el Señor.


Puedes orar en cualquier parte, en cualquier momento. Da lo mismo que estés sentado o de pie. No es necesario estar en un templo ni en ningún lugar en particular. La oración establece un vínculo entre el Señor y tú, te encuentres donde te encuentres.

Jesús está a tu disposición, basta una oración para acceder a Él. Se complace en prestarte oído y te dará una mano siempre que lo necesites. Él se interesa sinceramente por ti. Le encanta escucharte y responder tus inquietudes.


Cuando nuestro espíritu flaquea y se nos turban los pensamientos, la oración nos proporciona descanso y nos renueva.

«Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar. Llevad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas: porque Mi yugo es fácil y ligera Mi carga.»

Mateo 11:28-30


 
 
 

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